Ejecución de medidas judiciales en medio abierto

Resulta llamativo que desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad
penal de los menores, la tendencia a la hora de imponer medidas es más bien conservadora. En las medidas no privativas de libertad se suele imponer la libertad vigilada, medida por antonomasia de este medio, y en estos últimos años la prestación en beneficio de la comunidad (PBC), ya que ante los delitos de faltas solo se puede imponer este tipo de medida.

Según los datos del "Informe de actuaciones de menor y familia 2000/2005", la ejecución de las medidas no privativas de libertad representan el 69,62 % del total de las medidas, tomando el período de aplicación de la L.O. 5/2000, el incremento interanual es de 52,35%. Existe una tendencia al alza, aunque más baja que en el caso de las medidas privativas de libertad. La tendencia en estos últimos cuatro años de aplicación de la ley se ha consolidado más en las medidas privativas de libertad que en las no privativas.

Según la Ley 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, se establecen las siguientes medidas en medio abierto.

Prestaciones en beneficio de la comunidad (PBC)

La persona sometida a esta medida, que no podrá imponerse sin su consentimiento, ha de realizar una actividad durante un número de sesiones previamente fijado, bien sea en beneficio de la colectividad en su conjunto o de personas que se encuentren en una situación de precariedad por cualquier motivo. Se buscará relacionar la naturaleza de dichas actividades con la naturaleza del bien jurídico lesionado por los hechos cometidos por el menor.

Según el "Informe de actuaciones del menor y familia 2000/2005", la medida de Prestación en Beneficio de la Comunidad representa un 30,67% con respecto al total de las medidas, un 44,05% con respecto a las medidas de medio abierto y un incremento medio interanual del 65,7%.

Libertad vigilada

En esta medida se ha de hacer un seguimiento de la actividad de la persona sometida a la misma y de su asistencia a la escuela, al centro de formación profesional o al lugar de trabajo, según los casos, procurando ayudar a aquélla a superar los factores que determinaron la infracción cometida.

Asimismo, esta medida obliga, en su caso, a seguir las pautas socio-educativas que señale la entidad pública o el profesional encargado de su seguimiento, de acuerdo con el programa de intervención elaborado al efecto y aprobado por el Juez de Menores.

La persona sometida a la medida también queda obligada a mantener con dicho profesional las entrevistas establecidas en el programa y a cumplir, en su caso, las reglas de conducta impuestas por el Juez, que podrán ser alguna o algunas de las siguientes:

1. Obligación de asistir con regularidad al centro docente correspondiente, si el interesado está en el período de la enseñanza básica obligatoria, y acreditar ante el Juez dicha asistencia regular o justificar en su caso las ausencias, cuantas veces fuere requerido para ello.

2. Obligación de someterse a programas de tipo formativo, cultural, educativo, profesional, laboral, de educación sexual, de educación vial u otros similares.

3. Prohibición de acudir a determinados lugares, establecimientos o espectáculos.

4. Prohibición de ausentarse del lugar de residencia sin autorización judicial previa.

5. Obligación de residir en un lugar determinado.

6. Obligación de comparecer personalmente ante el Juzgado de Menores o profesional que se designe, para informar de las actividades realizadas y justificarlas.

7. Cualesquiera otras obligaciones que el Juez, de oficio o a instancia del Ministerio Fiscal, estime convenientes para la reinserción social del sentenciado, siempre que no atenten contra su dignidad como persona.

Realización de tareas socioeducativas

La persona sometida a esta medida ha de realizar, sin internamiento ni libertad vigilada, actividades específicas de contenido educativo encaminadas a facilitarle el desarrollo de su competencia social.

Puede ser una medida de carácter autónomo o formar parte de otra más compleja. Empleada de forma autónoma, pretende satisfacer necesidades concretas del menor percibidas como limitaciones de su desarrollo integral.

Puede suponer la asistencia y participación del menor a un programa ya existente en la comunidad, o bien creado “ad hoc” por los profesionales encargados de ejecutar la medida.

Ejemplos de tareas socioeducativas pueden ser los talleres ocupacionales, aulas de educación compensatoria, cursos de preparación para el empleo, actividades estructuradas de animación sociocultural, talleres de aprendizaje para la competencia social, etc.

Los datos recogidos en el "Informe de actuaciones de menor y familia 2000/2005" establece que esta medida representa un 1,83% con respecto al conjunto de todas las medidas, un 2,63% con respecto al medio abierto y un incremento medio interanual del 149,8%.

Asistencia a centro de día

Las personas sometidas a esta medida residirán en su domicilio habitual y acudirán a un centro, plenamente integrado en la comunidad, a realizar actividades de apoyo, educativas, formativas, laborales o de ocio.

El menor es derivado a un centro plenamente integrado en la comunidad, donde se realizan actividades educativas de apoyo a su competencia social.

Se realiza con el propósito que el menor tenga durante buena parte del día un ambiente bastante estructurado, en el que lleven a cabo actividades socioeducativas que puedan compensar las carencias del ambiente familiar del menor.

Lo característico del centro de día es que es donde toma cuerpo lo esencial del proyecto socioeducativo del menor, si bien éste puede asistir también a otros lugares para hacer uso de otros recursos de ocio o culturales.

El menor sometido a esta medida, por lo tanto, continuará residiendo en su hogar, o en el de su familia, o en el establecimiento de acogida.

Según los datos recogidos en el "Informe de actuaciones de menor y familia 2000/2005", la medida de Centro de día supone un 0,14% respecto al conjunto de todas las medidas judiciales, un 0,21% respecto al medio abierto y un incremento medio interanual de -12,5%.

Tratamiento ambulatorio

Las personas sometidas a esta medida habrán de asistir al centro designado con la periodicidad requerida por los facultativos que las atiendan y seguir las pautas fijadas para el adecuado tratamiento de la anomalía o alteración psíquica, adicción al consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas o sustancias psicotrópicas, o alteraciones en la percepción que padezcan.

Esta medida podrá aplicarse sola o como complemento de otra medida prevista en este artículo. Cuando el interesado rechace un tratamiento de deshabituación, el Juez habrá de aplicarle otra medida adecuada a sus circunstancias.

En el "Informe de actuaciones de menor y familia 2000/2005" se recoge que el tratamiento ambulatorio representa un 0,33% del conjunto de todas las medidas judiciales, un 0,47% respecto a las medidas en medio abierto y un incremento medio interanual del 66,65%.

Permanencia de fin de semana en domicilio

Las personas sometidas a esta medida permanecerán en su domicilio hasta un máximo de treinta y seis horas entre la tarde o noche del viernes y la noche del domingo, a excepción del tiempo que deban dedicar a las tareas socio-educativas asignadas por el Juez.

En la práctica se combinan elementos de arrestos de fin de semana más tareas socioeducativas o prestaciones en beneficio de la comunidad.

Es una medida especialmente indicada para menores que cometen actos vandálicos o agresiones leves los fines de semana.

El "Informe de actuaciones de menor y familia 2000/2005" establece que esta medida representa un 0,51% del conjunto de todas las medidas judiciales, un 0,73% de las medidas de medio abierto y un incremento medio interanual de -46,87%.

Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo

La persona sometida a esta medida debe convivir, durante el período de tiempo establecido por el Juez, con otra persona, con una familia distinta a la suya o con un grupo educativo, adecuadamente seleccionados para orientar a aquélla en su proceso de socialización.